Noviembre de 2017 a hoy
Application Reference Engineer (ARE), arquitecto de producto y sistema
E.G.O. Appliance Controls, Lliçà de Vall (Barcelona), España
El rol de ARE existe porque una organización de especialistas deja los proyectos sin nadie que responda de su conjunto técnico: cada ingeniero es dueño de una placa o de una capa, y los huecos entre ellas no son de nadie. El ARE es esa persona. Arquitectura, requisitos, frontera entre hardware y software, certificación y la relación técnica directa con el cliente.
Promocioné desde firmware, sobre una plataforma de control de hornos, y conservé el trabajo de firmware: el rol se sumó al anterior, no lo sustituyó. Desde entonces he trabajado en hornos, cocinas, refrigeración, generación de vapor, lavavajillas, lavandería industrial y equipamiento de cocina profesional. Qué hago en cada uno está en Lo que hago.
Qué cambia entre ser el desarrollador y responder del conjunto
El trabajo no se vuelve menos técnico. Se vuelve menos acotado.
Como desarrollador, la pregunta es si lo que estoy construyendo está bien construido. Como responsable del conjunto, que lo esté es necesario, pero no basta ni de lejos: la pregunta pasa a ser si es lo que había que construir. Si se puede certificar, si el cliente lo va a aceptar, si el ingeniero que lo herede dentro de cuatro años podrá mantenerlo, y si la decisión que estoy a punto de tomar cierra la puerta a algo que vamos a necesitar más adelante.
Dos consecuencias que tardé en aprender. La primera es que casi todas mis decisiones caras ocurren antes de que haya nada que probar, así que el lazo de realimentación se mide en años y la única defensa real es dejar escrito el porqué. La segunda es que el trabajo deja de llegar desde una sola dirección: mis propios proyectos, productos antiguos cuyos problemas reaparecen, y consultas de gestión de producto y de la dirección de I+D que no están atadas a ningún proyecto mío. Medir esa carga y ponerle un límite acabó siendo parte del puesto, y es la parte de la que nadie te avisa.